LAS FLORES DE MI OTOÑO

Abel Rivera García

 

TE VI PASAR

Para mí no hay cosas eternas

cuando pienso en el amor;

si hasta mi cariño hiberna

como se marchita una flor.

¡Cuánto dolió tu partida

dejándome el alma herida!

 

Para mí, de ti enamorado,

tú eras la lluvia de marzo

que cae sobre la campiña

y reverdece los cardos,

madura la uva en la viña

y alucina ilusos bardos.

 

Me diste sin cortapisas

entre tantos sinsabores

el aroma de tus flores

tu dulce voz y tus risas.

Quizás mañana te ignore

como se pierde la aurora

en la noche donde mora

la luz con sus mil colores.

 

 

LAS FLORES DE MI OTOÑO

Hoy, el otoño ha llegado inexorable a mi

entorpeciendo mis alas voladoras

que tras amores migraban en otrora.

He reducido mis vuelos a tan solo sueños

por el infinito cielo de evocaciones lejanas

buscando estrellas de apasionados fulgores.

 

He abonado mi vida con luces y mil colores

y plantado en ella tantas perfumadas flores

para luego enamorarlas y alegrar sus corazones.

Con estas alas cortas, triste me pregunto:

¿Cuántas flores bellas adornaron mi jardín?

tristemente me respondo que no se,

¡aunque toda una vida cultivándolas pasé!

 

Cuando quiero extasiar un rato de mi vida

al mar acudo tras un colorido crepúsculo

y así, de quien fuera mi más bella Dalia

recibo sus más calurosos y dulces ósculos

pues, de su fragancia mi ser jamás se olvida.

 

Si es que a mi acude la pérfida melancolía,

traigo a mi lecho a la blanca Azucena

y toda mi alma de esplendor se llena

a pesar de que, jure que jamás la llamaría.

 

A veces, la euforia visita mis sentidos

y feliz quiero reír y cantar en la alborada

es la Rosa roja mi feliz y única invitada

que con sus risas trae música a mis oídos.

 

¡No sé lo que daría para detener el tiempo!

si el tiempo que se ha ido no regresa.

Este amor que aun con gran pasión yo siento,

siempre será para mi inmarcesible ramo floral

cual si fuese de Dios, un sacro ofrecimiento.

Temo que mis manos algún día queden vacías

de esas fragantes flores bellas de aquel día.

 

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