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CORAZÓN

Anushka Tereshkova

¡Corazón!, no olvides latir, aunque se te haya ordenado olvidar. Recuerda que demasiadas acciones dependen de ti. Por ejemplo, mañana los ojos no abrirían sin ti y los pies no tocarían el piso ni caminarían si no haces tu aburrido tic tac, copia fiel del reloj del pasillo, tu cómplice. Mira como él sigue su marcha pese a que… tú sabes a qué.

¿Recuerdas que te lo dije aquel día? Sí, cuando en el jardín saltaste como una rana porque habíamos tenido respuesta a unos mensajes, tan obsoletos ya que ni recuerdo qué expresaban. Te manifesté claramente que toda ruta tiene un destino y un final, aunque sea en el Mar, y esa terminaba justo en él… pero en uno de lágrimas.

Me detuve en el cartel que decía: “Aquí finaliza…”, pero tú quisiste disfrutar del paisaje, de las flores que bordaban los campos, de las montañas inmensas con sus cúspides blancas, de los ríos dulces que desembocan invariablemente en un mar salado. Quisiste disfrutar de los climas templados y agradables como abrazos cálidos y festivos, como noches estivales, como apasionados encuentros interminables. Quisiste saber cómo era, tal vez, conquistar la ruta de las aves, que sí es interminable y aventurera. Quisiste creer que, como los barcos y los aviones, irías por rutas invisibles que están, no obstante, no están.

¡Ay!, corazón. Allí estás, achicharrado y lloroso como un crío al que dejaron afuera a la hora de la comida, como un gato a la intemperie en una noche de nieve, como un perro viendo al camión de mudanzas que se aleja para no volver.

¿Y si te detienes? ¿Tendrías acaso todo lo que has soñado? Ahora solo continúa, como lo hace el reloj, ese imitador de corazón que no sabe ni para qué late. No dejes que él sea más fuerte y perdure más tiempo que tú.

Acompáñame por nuevas rutas visibles que no acaben en el Mar. Acaso podamos seguir el galope de los caballos que en su carrera dan vueltas y vueltas hasta que ganan y son recibidos con algarabía y premios. Tal vez podamos seguir la ruta del viento que no deja huella, pero que se mete por todas partes, o la de los rayos del Sol que inundan todo, aunque sea por algunas pocas horas del día, pero con toda su fuerza, pasión y ganas.

No tengo promesas que hacerte ni certezas ni nada que te haga dar un repongo y continuar una nueva carrera que te daría gusto ganar, pero ¿sabes?, ya estamos mejor entrenados para la batalla. Elijamos, para empezar, rutas sin espinas, rutas ya trazadas.

Levántate, toma mi mano ya cansada de dar caricias a la nada. Una penúltima vuelta, una más… No te rindas.

¡Ay!, corazón.

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Revisión: Joel Peñuela

3 comentarios en «Corazón»

  1. ¡Ay corazón! Siempre tan decidido a buscar la felicidad a costa de la mente. Que lindo Anushka ? te mando un cálido abrazo y también a tu corazón. Saludos desde México ??

  2. Que buen texto. Es hermoso, delicado y apasionado. Casi que es una catarsis que dicho corazón vive debe vivir o comenzará a vivir. Qué lujo tener escritos como estos que inspiran. Gracias por compartirlo.

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