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¿CON LA FRENTE MARCHITA?

Roberto Bianchi

 

Cuadro de situación

Enfocan los sentidos

ajustan

recurren al archivo insondable

puntos zigzagueantes

chips escurridizos

que generan

controlan

encuentran los detalles

 

por el mismo mecanismo se olvidan las caras

las palabras vertidas en el tiempo

la voz que alguna vez nos dijo te amo tanto

sin encontrar azúcar

ni su rodar de ecos

no nos quedan imágenes despiertas

de tanta nube náufraga

cielos contemplativos

días de fiesta

ni siquiera la marca de los golpes

apenas un pañuelo levantado

una función agónica

acaso primaveras escondidas

en el rincón de un beso

sobre labios que no nos pertenecen

damos premura a cada instante

el último tal vez para una historia

enfocando sentidos

esforzando la memoria frágil

para que no se borren

los contados segundos de la dicha

la certeza de escasos atributos

para invocar

un cuadro de situación acontecido.

 

 

Autopoema celular

Se desprende del oído

canaliza secretos

reproduce amores

alerta despertares

balbucea lentamente un nombre

deja tendal de alarmas en mi vientre

 

cuando eterniza digital tu mensaje

plato del día de los imposibles

te retiene convertida en boca clausurada

en cualquier parte

puede adivinarte la garganta

 

atropella

cierra un ciclo

vuelve

indescifrable

absoluto

en otros soplos

nuevas cataratas

roces germinales

con su carga fatal

puntos de tejido

enunciación de liana

huecos insaciables

no puede recordarse

sin que tiemble

un botón en el ojal

gastadas las palabras

apagados los besos

queda dicho:

recuérdame de algún modo

si dejas de mirarme

 

esos mensajes están allí

con sus retratos

espejo de las voces

estructuradas en canales

surcos o memorias

 

están en imágenes al galope

diseñadas en la nada

frases ajenas a sus lenguas

a destiempo del gesto

los que las concentran no tienen mis canas

ni mi piel en ruinas

amparados en las retículas

alojados en marchitos recodos

se burlan de mis ganas de vivir y revivir

un trance ya gastado

con ellos no se cumplen leyes

ni las más lógicas meditaciones

cada nube se adecua

al tránsito de soles

y hay espejos caídos en la luz reflexiva

nadie dijo que debía invocarte

cuando las sonrisas más y más se apagaban

lo supe en un segundo

en una milésima de eternidad

una corte inaugural de imposibles

me señaló con su dedo demorado

la fecha

calendario de la distancia

por eso ahora tal vez

como una cuña

una inhalación de perfume

un público secreto

la ruta azucarada de demonios

determina las puertas

y como siempre

indescifrable

presagia mi cielo

inteligencia

insólita

artículo de lujo

se percibe un jalón

una crucial batalla de sentidos

un ensordecedor atajo de rebaños

 

así es el cerebro

recolector de hojas secas

generador de últimos mamíferos

arden las cáscaras de mi carrusel

navego sin huella ni retorno

atrapado en la red.

 

¿Si me desprendo de Microsoft

voy a llegar antes

a la cita con mi infancia?

¿A esa tierra joven

de la que fui barrido?

 

Estacionado en lozanía circunstancial

no manejo nada más que llaves

recuerdo que abrir ahora es open

y puedo percibir que no hay

palabras relacionadas

con esto que me resta

 

un sofá abre su perezoso rol

el celular confirma la dependencia

al tiempo que me muevo entre baldosas

y pájaros escritos

que abren los ojos en las jaulas

 

callábamos la oposición

callamos los acuerdos

y vaya que me duele que no estemos

que tenga que nadar una pantalla

amanecer con un contacto

desempañar los asteriscos

 

comprender que no es tiempo todavía

que hay una eternidad haciendo fila.

 

 

¿Con la frente marchita?

Estás en cualquier parte y te decís:

Regreso

porque estás pensando:

No hay nada que pueda ser mejor que estar allá

y te volvés

casi perdido

enlutado de rumores falsos

perseguido por la lejanía

el cambio desgarrante

 

y te marchás de donde estás

marchito

machucado de tanta despedida

 

y te volvés

casi desierto

maravillado de paisajes y reconciliaciones

como oliendo la sal después de las postales

 

y te ponés a caminar

a hacer milagros

tratar de convencer en cada cara

en cada voluntad

que hay que llegar llegar

llegar

y te decís:

Después será distinto

 

y volvés junto a otros ansiosos y desnudos

llenos de zozobra

hay muchos que hacen gala de arrugas invernales

algunos son muchachos como vos

que esperan ser reconocidos

porque se exiliaron como vos

cuando las papas ardían en el ojo

y nada les podía remediar si no se iban

lejos como perros arrojados

a la bandeja transitoria

ahora siguen abandonados a su suerte

los compañeros les piden documentos

pruebas de callos de la lucha

de acciones reveladas

marcas todas que hubo que borrarse

por la necesidad

piden todo de lo que no hay nada

 

estabas por allá

en cualquier parte y te decías:

Debo regresar.

mientras hacías lo posible

vendiendo enciclopedias/

tortas de naranja/tulipanes

pedacitos de sueños apenados

ibas juntando

destartalados /nuevos /a estrenar

roperos o arrebatos abandonados en la acera

donde sobraba todo

menos ganas de recibirte en una puerta

 

después volviste

y hallaste cuadros

estampados en cárceles enormes

burdeles de silencios

y todos te miraban infinito

como si fueras algún libro de historia

que no debe leerse

 

te miraban cuando no miraban

o te pedían las razones

porqué habiendo tenido que morir

no te moriste

 

estás cubierto de destierro

lejanos tus amores

arrinconado en la piedad de algunos

puesto a encender el calefón

el último organito cibernético

válgame que nada te defiende

y no lo dudes

van a dejar que ardas hasta el hueso

de peregrinación en los oficios

en juzgados

comisiones

firmas letradas

filas de cabezas

esperas taciturnas

donde pocos asoman a encontrarte

 

estabas en el mundo y te volviste

largo como un último suspiro

como trago final

en el recodo de las postergaciones

 

ya no quedan te digo

ya no quedan

marcas que no puedan borrarse

con una dosis generosa.

 

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