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UNA MIRADA PERDIDA

Marianné Rivera

Inicia la primavera, el sol abraza cálidamente a la humanidad y el trinar de los pájaros armonizan el espacio. Al sentarme en la banca del majestuoso parque, puedo percibir la mirada perdida de aquel ser que solo muestra indiferencia.

Su energía capta mi atención, lo observo y me pregunto: ¿Qué pensará? ¿Qué lo tiene tan absorto? ¿Qué será tan importante para no percatarse de la belleza que le rodea?

Él se da cuenta de mi existencia, y al parecer también de las preguntas que rondan en mi cabeza. Me mira y con un agradable tono de voz me dice: Niña, recuerda esto, no somos perfectos, porque somos simples seres humanos llenos de defectos. Hemos “evolucionado y transformado” la más bella creación en una aberración, dispuesta a pisotear y manchar de sangre, dolor y muerte el estandarte de la pureza. Nos hemos convertido en adefesios de la naturaleza, que sobresalen por las aberraciones de nuestras acciones. Hoy el sentido de la vida ha dejado de tenerlo.

Ahora me pregunto: ¿Acaso nacimos para destruir, en lugar de construir, para odiar en lugar de amar, para lastimar en lugar de cuidar?  

La idea de una “vida perfecta” dejó de serlo, cuando se rodeó de hipocresía, maldad e inhumanidad.

Aquel ser se levantó, cogió su sombrero y al mirarme, pude notar como su alma derramaba lágrimas de sangre. Hizo una reverencia y se marchó.

Sus profundas palabras hicieron eco en mi cerebro. Y mi mirada quedó perdida, al intentar comprender lo que aquel bello ser me decía…  

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2 comentarios en «Una mirada perdida»

  1. «Nos hemos convertido en adefesios de la naturaleza, que sobresalen por las aberraciones de nuestras acciones. Hoy el sentido de la vida ha dejado de tenerlo.» bello, desgarrador y lamentablemente en parte cierto. Pero a veces del adefesio puede nacer creación nueva e igualmente bella. Todo depende de los ojos con los que se mira. El sentido se pierde y se recupera, no hay otra manera de alcanzar la perfección que escalar rasgando las piernas y sangrando el alma.

    Una historia profunda que da mucho que pensar que te deja cabizbajo pensando sobre la belleza del alma, el sentido de la vida y nuestro papel en ella, porque necesitamos respirar también optimismo y comer de la utopía que el esfuerzo personal puede desencadenar el anhelado efecto mariposa…

    Un saludo cordial

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