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HÉROE DE LAS ALTURAS

Gloria Judith López

 

Mágico septiembre

Soy la que navega eterna por la savia de la tierra,  

me deslumbran los arreboles  

cuando en mi soledad

las musas juegan bajo los eclipses.

 

La misma que se asombra 

con las miradas ancestrales, 

con la exactitud de las sílabas 

y la precisión de los números, 

al diseñar los templos 

y las puertas con marcos de piedras

para recibir al rey del calor, 

y crear los caminos de conexión  

con la luz y la sombra,

el principio y el fin.

 

Soy la que cierra los ojos, 

planta semillas,

se envuelve en barro,

lava su aura en el río, 

sincroniza su realidad, 

deshoja historias en el equinoccio 

y suelta, 

para honrar a la Pachamama.

 

Soy la mujer que abraza 

hasta la más minúscula astilla del tiempo,

la que se viste de noches 

con   sus menguantes y crecientes,

¡y de días con sus claridades y sol! 

Soy mujer y transmutación,

soy de montañas, de agua, de fuego, de aire

y de vacío sin vacío…

Soy yo.

 

 

La misiva que no leerás

Querido amor:

la desvestida noche

es una afligida pluma

que sangra tu ausencia

enredada en cada estrella,

mientras el mundo

continúa su realidad

bajo la tormenta

de huérfanas palabras.

 

Estoy aquí,

entre la turbulencia de los recuerdos,

asfixiada por los miedos,

sin aliento.

 

El vacío de la mirada

se cruza con escombros de anhelos

el igual que pétalos secos al viento;

y el reloj, cabalga sobre las horas

teñidas por el crepúsculo de mis ojos

cuando palpitabas en mis labios.

 

Estoy aquí,

anudo precipicios

con versos mudos

en el desierto de la locura.

 

 

Susurro de creación

El líquido horizonte verde azul

es una serena caricia

a la playa de mis pupilas,

y la tibia arena se amalgama

con mis deseos de crear un poema

arrullado por las palmeras

bajo el eco sinfónico de las caracolas.

 

La voz blanca de un beso que despierta

sobre la tonada rítmica de las olas,

y el verdemontaña diluido en un suspiro,

son el tatuaje que navega

sobre la piel de la Pachamama

hasta florecer en algún recodo

donde anidan las huellas

de una tarde bañada de anhelos.

 

Madre Gaia,

tu sangre transparente

y la mía escarlata se fusionan

cuando esta piel se viste

con tu abrazo de inmensidad

en la melodía perenne

que transita por tus venas.

 

 

Héroe de las alturas

La fresca libertad es un alado símbolo

y nos acompaña desde arriba

despliega sus alas,

corona el empíreo,

vigila con celo su tierra,

nuestra tierra.

 

Su poderío es la espiritualidad sublime,

alberga en su pecho

los cantos mudos del alma cuando trasciende

y habita en su victoria hasta el final.

 

¡Oh, Cóndor de los Andes!,

eres la gloria de mi Patria,

emblema de lealtad;

la corona en tu pico,

igual que al poeta,

te hace inmortal.

 

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