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ME PERDÍ POR TI, PERO ME ENCONTRÉ SIN TI

David Quiñones

 

Hoy, ya han transcurrido 3657 días sin nosotros.

Pasó el tiempo, se quedaron todos tus besos

en cada huella que caminamos hasta el final.

 

Corrí descalzo para poder seguir levantando el cariño

que aún quedaba, pero me cansé.

Ahora sí ya marchité todo el jardín que había creado

de la semejanza de tu esplendor con la belleza de la naturaleza.

 

Ya no volveré a cruzar algún texto que pueda

confundir mi realidad, ya no creeré en tus falacias

que hacían llenar de dudas mi cabeza,

era como estar en una jaula que te asfixiaba.

 

Doy un paso atrás, sólo para mirar que ya se esfumó

todo el aire que un día nos rodeó y este a su vez

se desvaneció en lo profundo de un bosque.

 

Y aquí estoy, de nuevo mirando a las estrellas,

ya no les cuento nada, no es necesario

porque ya conocieron todos mis pensamientos,

en cada una de ellas les dejaba la esperanza

de que algún día volvieras a quererme,

volvieras a sentir la magia que un día creé para ti.

 

Había inventado un río con las lágrimas

que derramé por tu ausencia, ahora ya no queda nada,

volví al lugar para poder sumergirme una vez más,

pero ya estaba seco, el árbol que yacía junto a él,

ni hablar, ninguna hoja o rama quedó,

evidentemente ya se había ido el amor.

 

Nunca creí poder emprender un viaje

hasta lo más lejano y que tú, ya no estuvieras en mi mente,

creí recorrer toda galaxia y que no había nadie como tú,

“creí”, porque faltaba toda una vida por descubrir

nuevas fronteras, nuevos planetas y una constelación llena de luz.

 

Nunca te pude alcanzar, jamás mi corazón o pensamiento

llegó a tu ser como yo lo pensé, dañaba mi sentir diciendo

que tú no eras así, hasta que por más que traté

de mirar el mismo sol, nunca más volvió a darme el mismo calor.

 

Incontables recuerdos tenía de tu sonrisa,

era como un álbum de fotografías de los instantes

 más pragmáticos que pudieron palpar mis ojos.

 

Memorias, sujetas a deseos obstinados por el egoísmo

de quererte solo para mí, caricias extrañadas

por el calor de tus manos, después sólo fue como el iceberg.

 

Mi aura comienza a sanar, mi mente se va liberando

de todo aquel desprecio, mis ojos vuelven a brillar,

mi sonrisa a brotar.

 

Ya no vale la pena esperarte, ya han sido tantos inviernos

congelado y atrapado en estereotipos que simulan

ser ahogados por la felicidad, cuando evidentemente te fuiste.

 

Claro, por muchísimo tiempo robaste mis ganas de volver

a querer con la misma intensidad,

de poder ver un nuevo amanecer,

el tiempo curó todo.

 

Y en medida que iba caminando, llegué a un pensamiento:

Se me fueron las ganas de que seas tú.

 

Claro que me perdí, buscándote en cada océano,

atravesando cualquier laberinto, volando por el espacio,

nadando en lo más profundo, iba y volvía,

pesando que no volvería a ser lo mismo sin ti…

 

Y en el transcurso…

Me perdí buscándote,

pero me encontré sin ti.

 

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3 comentarios en «Me perdí por ti, pero me encontré sin ti»

  1. No deje de escribir, y tampoco de compartirnos sus creaciones. En esta, aún se puede sentir el hueco que ha dejado la musa de su inspiración.
    ¡Felicitaciones, David!

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