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GRITOS DE DIGNIDAD

Marcela Barrientos

 

Mujer, en mis luces y sombras

Soy mujer,

en la claridad que abraza la mañana

y en la penumbra que susurra verdades.

Camino entre la risa que enciende

y el llanto que purifica.

 

He sido faro

para los que naufragan,

y también marea

que arrastra lo que ya no sirve.

 

Luz,

cuando amo sin medida,

cuando creo, cuando lucho,

cuando levanto a otras con mi voz.

 

Sombra,

cuando me escondo de mí misma,

cuando dudo, cuando caigo,

cuando el miedo me teje el alma en silencio.

 

Pero en ambas —luz y sombra—

vivo entera,

porque soy más que un reflejo:

soy raíz y vuelo,

soy herida y cicatriz,

soy mujer,

completa en mi contradicción.

 

 

Corazones de luz

Cuando la diferencia se hace indiferencia

lastiman la esencia humana que es la misma.

Sus corazones, faros encendidos en la niebla, 

iluminan senderos de ternura y verdad.

Son puertas abiertas a un cielo sin cadenas, 

navegantes de un océano profundo y sereno, 

donde el viento sopla historias de valientes, 

y cada gesto de acercamiento es signo de humanidad.

Caminar con ellos es sentir la brisa, 

un abrazo de luz que envuelve el silencio, 

como un arco iris que se aferra a la lluvia, 

pintando de colores el gris del desconsuelo.

En sus risas hay ecos de un mundo más puro, 

donde la maldad no halla refugio ni sombra, 

y en su esencia, la belleza brota sin apuro,

un tesoro escondido que espera su descubrimiento.

A ellos, los que vuelan con alas de papel, 

les regalo este canto, mi homenaje sincero, 

pues son los guardianes de un amor que trasciende, 

pues necesitan romper la barrera de la marginalidad.

 

Gritos de dignidad

En la penumbra donde le miedo anida,

que el silencio sea grito, un eco estridente,

y en cada sombra, una voz encendida,

luchando por la dignidad inherente.

 

Que la muerte sea vida, un renacer positivo,

una sinfonía de flores en un campo herido,

que el dolor se alegría, un canto comprensivo

en la sororidad de sueños que aún no han vencido.

 

Que la violencia sea diálogo, un horizonte de paz,

un puente de almas, donde el amor no se rinda

que las voces no se callen; de un cambio es capaz

y alzar nuestras manos, la esperanza se brinda.

 

Que cada lágrima riegue una fértil raíz

y florezcan los deseos de una nueva humanidad

y el eco de las mujeres, eterno y feliz,

transfrome el mundo en verdadera igualdad.

 

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5 comentarios en «Gritos de dignidad»

  1. Querida Marcela: hermosos poemas que me han regocijado con gran alegría. Gracias por escribir esas palabras tan llenas de cariño. No te conozco personalmente, pero si atravez de estos medios. Agradecerte de corazón las oportunidades que me has dado en «El Arte del Encuentro,» donde me has invitado a participar. Gracias y más gracias por tanta apertura de sentimientos y valores con el prójimo. Mucha suerte en esta nueva presentación de poemas que tanto llenan el alma. Un gran abrazo para ti desde mi Canelones de mi hermoso país Uruguay!!!!!

  2. Ese talento, esa sensibilidad, ese pensar tan profundo volcado a la palabra escrita hacenvque tengamos un enorme privilegio quienes te conocemos de leerlos y conmovernos sintiéndonos identificados a veces.Gracias gracias Marcela!!

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