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EL LENGUAJE DE LOS OJOS

Johanna Campos

 

Matemáticamente

¿Quieres que te sume?

Entonces deja de hacer que me multiplique.

Me hago fracción si no te veo

y entero cuando apareces.

Me hago un ocho cuando callas

y el infinito cuando tu voz me abraza.

Si uno más uno es un par,

entonces no quiero sumar.

Solo déjame ser contigo uno.

 

 

Tu voz hecha viento

Deja que tome otros rumbos, otras direcciones.

Deja que eleve cometas, que mueva molinos.

Que lleve barcos y desate tormentas.

Deja que sea libre.

Solo te pido una cosa.

No dejes que sacuda los árboles de mi camino.

Que no juegue con mi cabello. Tampoco que roce mi piel.

Porque tu voz hecha viento me envolvió,

me hizo volar a los sueños,

pero al traerme de nuevo a la tierra dejó de ser viento.

Tu voz era una ventisca llamada mentira.

 

 

El lenguaje de los ojos

Hubo un tiempo en que los días se hicieron lentos,

el silencio gritaba en las calles

y nunca sentimos tanto miedo de recibir un abrazo.

También hubo un tiempo en el que las sonrisas

y las palabras se escondían bajo una tela mágica,

capaz de prolongar la vida.

Y en ese mismo tiempo,

los hombres aprendieron a leer los ojos.

Con los ojos sonreían, mostraban sorpresa,

enojo, tristeza.

Con los ojos afirmaban, negaban y dudaban.

Con los ojos saludaban e, irónicamente, también ignoraban.

Con los ojos coqueteaban y también se enamoraban.

Ese fue el tiempo en el que el lenguaje de los ojos

andaba por las calles.

Y como aún estamos en ese tiempo…

¿Puedes intentar aplaudir con los ojos?

 

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1 comentario en «El lenguaje de los ojos»

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