MOMENTOS DE LUNA ROTA

Roberto Enríquez Izquierdo

 

¡ Siempre seré tu Madre Tierra!

Cantaba un ruiseñor en alegre serenata
Entre fulgente universo de sonidos y colores
Y entre fluidicas ondas de amor y de armonía.
Eran sonidos viajeros traídos por golondrinas,
Oraciones espirituales haladas por mariposas
Que llegaban en arrullo como galopes de agua
Cual ensalmo al oído de nuestra Madre Tierra.

Y ante el encanto de estas dulces notas
Un ser de arcilla, ¡Angel de la tierra!
Tatuó el espacio con enérgicas palabras:

¿Por qué esa insana intención de aguijonear
Mi corteza, si en mi cuerpo están tus huellas?
¿Si en mis laboratorios que integran mi mundo,
Aun de manera lenta, trabajan miles de genios?
¿Por qué has determinado acabar en segundos
Lo que construyo en milenios?

¡Siempre seré tu Madre Tierra!
De mí has salido y a mí tendrás que volver,
Un hijo ama a su madre ¡No debe hacerle guerra!
Debes saber que en ti he puesto mis anhelos
Te di mente y corazón para que me protejas,
Pero de mí te alejas sin valorar mis desvelos…

Al escuchar el clamor de la Madre Tierra
La fauna y la flora se unieron al hombre
Para cantar al unísono: por los árboles,
Las flores, los frutos, el viento, el arcoíris,

Y Ella, no sabía quién realmente la amaba
Si el hombre, la fauna, la flora, el paisaje,
El arroyo, la quebrada, el río, la cascada,….
Pero la tenue brisa del viento recogía:
Versos, rumores, cantares, silbidos, croares,..
Amor en arrullo, terneza en susurros
Que suave y dulcemente llegaban a su oído.

Igual las montañas se trenzaron verde oscuro
Copiando en su margen el fresco azul del cielo
Y en su parte alta se revistieron de flores.

Alegre el cielo en acuáticas sonrisas
En loco silabeo con gotas cristalinas,
Triscaban las hojas cual ángeles en vuelo.
Y una crecida cascada despeinada en llanto,
Cargando sus lágrimas, ¡huía de prisa!
A consolar al arroyo, al río, a la quebrada.

De súbito un poeta, cantor de primavera
Hirió de amor a la piel de los desiertos
Brotando al instante en su dorado cuerpo
El verde tapiz de la diosa Madre Tierra.

Y en el horizonte entre truenos y fulgores
Retumbaba el eco de una elocuente ninfa:
¡Ama! al hombre y amarás a su Dios.
¡Ama! a los frutos y amarás las plantas.
¡Ama! a las plantas y amarás la vida.

¡Ama! a los ríos y amarás los manantiales.
¡Ama! a los manantiales y amarás los mares.

¡Ama! a los animales y a todos los seres
Y amarás a tu Madre Tierra….
Ella, alegre y danzarina lanzó su son al viento
Y esparció la esperanza cual polen de la vida
Entre el valle, la loma, la montaña, el horizonte
Y entre todos los seres que juntos viajamos
En esta nave cósmica, nuestro Planeta Tierra.

 

 

Lamento del Bosque

Arroyo incesante de cristalina mirada
Que irrigas el valle con hilos de plata;
Mustias serpientes susurrando suspiros,
En ardiente crepúsculo con lirios de fuego
Que matiza el bosque de rojo melancólico.

Su voz cual conjuro de prodigioso encanto,
Con música del agua, del viento, del trueno,…
Escribes pentagramas con sonidos viajeros,
De nostálgico ritmo y compás taciturno;
Lamento a tus hermanos caídos en combate:

Por aquellos árboles que retenían el agua,

Por aquellos colosos que brindaron sombra,
Por los arbustos que la humedad guardaron,
Por todos los bosques sin compasión talados,
Por las aves sin nido que buscaron refugio.

Y avanzó el viento con tristes sollozos
Porque ya no encontró árboles, ni frutos.
Agonizantes los prados, igual que sus flores
Buscaban el agua, también sus rumores,
Y añoraban la brisa de moradas lejanas,

Se escuchó, de las aves, cantos lastimeros,
En los riachuelos oraciones acuáticas,
En alharaca la fauna imploraba al cielo
Y ante el artilugio de los depredadores
Los árboles gemían cayendo hasta el suelo.

Seres inconscientes de mirada perdida
Incendiaban la tierra y con ella a sus hijos
Para abonar su suelo con carbón y ceniza,
En noches caníbales y de largos colmillos
Y entre sueños de oro, carcajadas de plata.

Entonces, aparecieron agricultores de luz

Y en su paso miraron a los árboles tristes:
Con ausentes ramas, perdidas sus hojas,
Con nidos desechos, con suspiros de aves
Donde no anidaban los pájaros cantores.

Luego, entre música aromada por rosas,
Entre confeti de alegría y de sutil sonrisa
Sus almas se unieron en la blanca aurora.
Para vestirse con aliento del Chamán-Poeta
Y restaurar la Tierra en lo que fue otrora.

Y se dio paso a la inconfundible víspera
De una madrugada cargada de consciencia:
Al hermoso paisaje de la Madre Naturaleza,
A la Pachamama que nos ama con ternura
Y a su inmenso amor que contiene los amores.

Despertó el viento que soñaba con la brisa,
De dorado terciopelo se cubrió el horizonte,
Se rompió el silencio de las calladas aves,
Que habían enmudecido también a las cigarras,
Y trinaron leves notas en corazón abierto.

En el valle de suelos en verde tapizados
Se veían blancas garzas, inmersas, meditando
Cual figura matemática, en concierto, dibujada.
Levantaban su cabeza hacia la bóveda celeste
En agradecimiento por esta nueva alborada.

 

 

Miles de Manos Unidas

Miles de árboles naciendo,
Miles de árboles muriendo,
Miles de árboles dando sombra,
Y protegiendo manantiales.


Miles de árboles talados
Miles de árboles quemados
Miles de árboles dando frutos
Para alimentar a la fauna.


Miles de manos unidas
Salvarán miles de árboles,
Miles de árboles salvados
Salvarán cuencas y arroyos,….


Miles de pájaros naciendo,
Miles de pájaros muriendo,
Miles de pájaros volando
Embelleciendo el paisaje.


Miles de pájaros perseguidos,
Miles de pájaros enjaulados,
Miles de pájaros en nidos
Protegiendo a sus polluelos.


Miles de manos unidas
Salvarán miles de pájaros
Miles de pájaros salvados
Conservarán especies de aves.

 

 

Soy tu Madre Naturaleza

Soy tu Pachamama, ¡Madre Naturaleza!
Soy fúlgida luz, ¡Palabra en el silencio!
Soy el viento ¡Sacudiendo hojas en otoño!
Soy tu Madre Invierno ¡Tapizando
El campo de escarcha!
Soy verde infinito ¡De profuso bosque!
Soy trinar de aves, ¡Aullido de lobo!
Soy perfume del amor, ¡Agua en vertiente!
Soy luz y color ¡Que da vida a tus visiones!
Soy tus ojos, tu nariz,… ¡Soy tu horizonte!
Soy savia que nutre ¡La hoja, la flor, los frutos!
Soy tu canción ¡Colmada de tu gozo!
…..!Soy y,… no Soy!….

Cuando te invade el crepitar de tu pasado
¡Allí estoy! para volverte tu silencio,
Porque también soy tu ¡Madre Muerte!
Que habita en tus recuerdos.
Me oyes en el norte, sur, oriente y poniente
Cual fino silbido que por el aire es viajero.

Yo pinto de negro el manto de la noche
Y trenzo el fugaz día en rubia cabellera,
Doy colorido al valle, también a la llanura
Y delineo la colina, la loma, la montaña
Para que no se confundan con el azul del cielo.

Estoy en la vereda, en la campiña, en el pueblo,
Como tibio atardecer anterior a la noche.
Y cuando azota el verano camino por el aire
Donde mis nubes dibujan confesiones de amor.
Hablo con los sapos y también con las ranas,
Mi húmedo manto sobre ellos extiendo
Bañando la sierra y todos los campos.

Soy la morada donde boyantes habitan
La ballena, la trucha, el bagre, el delfín,…
Destrenzo mi cabellera en diáfana cascada
Y Doy libertad al agua en su alegre navegar
Entre valles, montañas, cerros y laderas.

Impulso a la quebrada y al viajero río,
Para que el paso agilicen en su adusto sendero
Y felices se integren con el azul de los mares.

Soy serpiente alada entre delgadas colinas
Con arreboles de flores en trechos marcadas.
Minifundios surcados, colchas de tapices
Donde el labriego se inspira del alba al ocaso.
Soy también el fruto de ubérrima cosecha,
Que generosa doy, como Madre Tierra.

Danzo con las aves y con toda la flora,
Viajo con el venado, la llama, la alpaca,
Con la guagua, el zorro, el jabalí, el tapir….
En carruaje halado por duendes y por hadas
Y en personas nobles me convierto en jaguar.

 

 

Río Achiote

Libélulas danzantes con silbido de flauta
Arrullan el lecho de amarilla quebrada
Donde el agua tranquila pasea por el valle.
Dibujan su vuelo cual dechado de cristal
Y rítmicas posan en los frutos de achiote.

La Madre Natura en florestas de alegría
Se expresa en la flor cual eterna primavera,
En la tierna rama se mece al son del viento,
En el veloz venado atraviesa los senderos,
En el galano viento silba en la hondonada,

Y en el festejo alegre de folclor y tradición
De ancestrales espíritus color guacamayo;
Que Gritan perfumes de coquingo y chondur
Es chamánico encanto, Carnaval del Achiote
Que exorciza el espanto de la colonización.

Pero el miedo se encuentra entre su olvido,
Aún está en la quebrada donde bebe la danta
También en aquel pájaro de tímido plumaje
Que trémulo hace nidos en el árbol de achiote.

Aún se encuentra en nuestra Pachamama
Y en el Jaguar que ruge con miedo al cazador.
Pero el temor prosigue, incluso, se encuentra
Del oriente al poniente y del norte hasta el sur
Y entre los lamentos de mustias tonadas.

Está en el Río Achiote que alegre avanza,
Chapotea en el agua de rojizas oleadas
Que engalanadas buscan su libertad.

Río amarillo-rojo que feliz cantas,
Con párpados cerrados tatuados de aromas
Fertilizas el campo, el valle y la llanura.

Hiciste de los niños saltarines delfines
Cabalgando felices sobre tu agitado lomo,
Acuática cabellera, a las lavanderas legaste,
Reflejo al azul cielo en noches de estrellas
Y tiernas sonatinas enamorando a la luna.

 

 

Notas de Agua Llegando

Nubes, rizos de algodón
Mirada de agua en suspenso
Esperando, del cielo, la lluvia
Para irrigar todo el campo.

Aliento de agua en violetas,
Fresco manantial en verso
Donde peina la luna
Su cabellera de plata.

Mirada verde esperanza
Cual oasis del desierto.
Agua que viajas de prisa
Con humedad de floresta.

Serpiente de luz brillante
Cual aljófar mañanero
Con besos abres los pétalos
De las rosas en capullo.

El viento a galope viaja y,
Transporta tu suave brisa
Te quiebras en olas breves
Donde el sol arruga el rostro

Notas de agua llegando
Con versos de poesía
Entre húmedo pentagrama,
De inmarchitable armonía.

 

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