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LA PAREJA EN SUS LUCES Y SOMBRAS

Sabrina Caballero Caputo

La vida en pareja suele ser a veces interesante, a veces complicada. Nos conocimos de una manera muy particular como si fuera una novela, pero no de esas como salen en la tele, sino como la de los cuentos de hadas, solo que más terrestre.

Él es más joven que yo en edad y apariencia física, más no en actitud, yo soy más jovial un poco alocada, renuevo todo el tiempo la niña que habita en mí interior. Él por cierto en verdad piensa que estoy loca, yo me pregunto ¿qué tiene de malo amar el sol, la luna, las estrellas, creer en la cuarta o quinta dimensión, querer hacer viajes astrales, transitar por el mundo e irradiar esperanza a las personas que sufren? Por supuesto, todos pasamos por momentos difíciles, mas deseo que se disipe el ego y el amor fluya en el mundo con sinfonía divina al ritmo de saxofones en el universo entero anunciando armonía.

A él, igual le gustan mis sentimientos, yo me digo a mí misma, ¡Pues que bueno! Él de a poco se fue contagiando, yo afirmo «ya no es tan normal como al principio, ja, ja, ja.”

Él es reservado, callado, yo soy más comunicativa, profunda como verán. Recuerdo cuando lo conocí, tenía ideas estructuradas, actuaba muy anticuado, yo era más suelta, más moderna a pesar de la diferencia de edad, ¡qué increíble!, ¿no? Él más chico, yo más grande, roles opuestos con ciclos de vida y etapas contrapuestas.

Él estaba comenzando su adultez, tenía veintiún años cuando el destinó nos cruzó, yo treinta y dos en total plenitud, un año en soledad, mucho por vivenciar.

¿Él es muy extraterrestre o la extraterrestre soy yo? Él tuvo una vida más tranquila desde pequeño, una familia de mejor posición económica sin mayores dramas, en cambio yo tuve una familia con menos status social, con malas experiencias en la salud, relación intensa con mí hermana, él tuvo una hermosa adolescencia me contó, jugaba a la pelota, se reunía con sus amigos de la infancia, también jugaba a los videojuegos, eso nunca se le calmo, ja, ja, ja, yo también tuve una  maravillosa adolescencia, me reía mucho con mi mejor amiga, tenía bastantes grupos de amigos, lógicamente ya me dedicaba al teatro, a disciplinas deportivas, vivía en un mundo encantado con un sin fin de problemas familiares. Él vivía en la casa de sus padres, tenía proyectos materiales importantes, yo a los dieciocho años me fuí de la casa con mí primera relación formal y carnal por así decirlo, me casé, me separé, regresé nuevamente a casa de mis padres junto a mis cuatro hijos, él tuvo la buena fortuna, como decía, de vivir sin ninguna adversidad aparente, yo sufrí violencia de género, tuve que luchar duro para salir de esa situación tan triste.

Este joven no fue papá, ni deseaba serlo, al menos eso es lo que decía, yo ya tengo mis coloridas flores en el jardín de mí corazón. Este caballero y yo conformamos una familia hoy en día, este maravilloso hombre tiene mucha afinidad e intereses similares con mis hijos y yo a pesar de no comprender ciertos códigos que mantienen, estoy inmensamente agradecida por ello.

Él me incluyó en sus planes, yo acepté muy felizmente, es por eso que hoy en día convivimos, él se adaptó, aunque se notaba que le costaba bastante, sin importar las consecuencias siguió eligiéndonos, yo valoro todas sus acciones, mi alma se reconforta eternamente.

Es un gran artista que reprime su sentir, su don de mostrar al mundo su saber según mí pensar, yo amo actuar, escribir, estudiar todo lo referente al desarrollo personal, como decía le gusta tocar la guitarra, que suenen notas musicales para deleitar oídos de quién tenga el placer de escucharlo, yo disfruto totalmente cuando saca a relucir su pasión que la esconde como debajo de la alfombra, por cierto es Luthiers, por ello fabrica con sus habilidosas manos sus propios instrumentos, considero que es un gran punto en común entre ambos. El arte es la sensibilidad que no conoce fronteras ni ideologías, es energía canalizada en su máxima expresión.

Es muy talentoso de por sí es inteligente en matemáticas, en cambio yo cero números, aunque soy cajera de un local, percibió que yo si me lo propongo puedo lograr alguna manualidad, sin embargo, no tengo tanta paciencia como él.

Su tiempo libre lo dedica a los videojuegos, en cambio yo no puedo estar quieta, siempre tengo que estar haciendo alguna actividad.

Él en su apariencia posee un carácter tranquilo, pero vaya cuando se enoja se desata un tsunami, yo trato de calmar las aguas a veces porque no soy de fierro. Es más enojón, solitario, le es más difícil controlar sus emociones, yo busco las herramientas para encontrar mi eje por medios reflexivos, meditativos para luego poder acercarme y conversar.

Me pregunto sería bueno poder profundizar cuando algo nos incomoda o lastima, ¿verdad?

Es más terrenal, yo más espiritual, supongo que la conexión de ambos tiene que ver con un complemento que va más allá de diferencias.

Es muy hábil para tareas prácticas, yo necesito la acción, la aventura, él creo que tiene todo eso que me gusta reprimido que puede aflorar en cualquier momento, cada uno tiene sus tiempos, yo soy un despertar constante, aunque a veces acaricie mis sombras. En algún punto creo que existe una fusión que nos asemeja como un reflejo de él hacía mí “yo subconsciente” y viceversa. «Él es mí espejo, yo soy el suyo, es mí polo a tierra cuando yo estoy viajando en la estratosfera». Siempre vuelo como sí estuviera en otro plano o fuera una gaviota en busca de libertad, él es más simple, concreto, yo delirio, sueño.

Por más que él sea distinto a mí como suele suceder en la mayoría de los vínculos, él es tierra que me ancla en mis momentos más oscuros, yo soy fuego, agua, aire, tierra, todos los elementos del universo entero están compenetrados en mí, siente que yo lo equilibro cuando está en modo robótico.

Dice amarme, yo a veces lo dudo, más en el fondo sé que poseo un amor infinito como el mar, altibajos como quién diría los tenemos todos. «La mente humana es muy diversa».

El amor entre él y yo es innegable porque supo enfrentar sus miedos con coraje cuando sintió que no podía, porque yo siendo maremoto siempre me fortalecí y procedí para que juntos podamos ser fuertes acordando pautas: Él jamás se fue y me dejó sola en mis momentos tormentosos, estoy en amplitud como corriente marina cuando así lo requiera, creemos que siempre hay motivos para reforzar los sentimientos por más que nos sintamos perdidos por momentos.

Él cree en el amor de pareja, yo creo más en el amor universal, somos llama que arde en la luz y en la oscuridad.

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5 comentarios en «La pareja en sus luces y sombras»

  1. Desde luego eres una valiente por tocar este tema. De hecho, no recuerdo haber leído un relato sobre esta cuestión en particular: mujer joven cuya pareja es todavía más joven que ella, y por ello me ha parecido sumamente intrigante leerte. Desde luego el tsunami de las dudas y las emociones nos iguala a todos,independientemente de la edad y de las experiencias vividas. Has transmitido la jovialidad de espíritu de una manera particular y como algo totalmente independientemente de la edad,una opinión que comparto sin dudarlo.
    Sin embargo, has dado la pincelada de los prejuicios con los que la sociedad nos inmoviliza. Tus razones de peso para contrarrestarlos son incuestionable  «siempre nos ha elegido a nosotros», «él me incluyó en sus planes», «siguió eligiéndonos», «él jamás se fue y me dejó sola»

    Hay varias frases que me han encantado: «deseo que se disipe el ego y el amor fluya en el mundo con sinfonía divina al ritmo de saxofones». Esta visión del ego como el todo de un conjunto de piezas, como un puzzle o niebla (por el verbo disipar)y el amor como líquido o una energía (verbo fluir) que puede arrastrarlo todo, me ha emocionado; y el ritmo de saxofones como idiosincrástico de lo divino…waw…(a mí me encanta el saxo del jazz, pero jamás lo había visto como la imagen que tú has pintado de él).
    Y la otra que suena casi como un credo y que desde luego guardaré grabada «el arte es la sensibilidad que no conoce fronteras ni ideologías, es energía canalizada en su máxima expresión» (resumen poético bello y tan certero)

    Desde luego has apostado por lo de «los polos opuestos se atraen» con todas las contraposiciones que vas encadenando, unas debidas a los «ciclos diferentes» de la etapa de vida y desarrollo personal, y otras consecutivas con el tipo de carácter de cada uno de ambos personajes.
    Lo de «dice amarme…» justo antes de «poseo un amor infinito como el mar» es tan explícita sobre la imagen de montaña rusa de las relaciones!!
    «Él es mi espejo, yo soy el suyo, es mi polo a tierra cuando yo estoy viajando en la estratosfera», madre mía qué bien se te da dibujar con una sola frase el antagonismo entre los dos géneros, un antagonismo que crea armonía!!

  2. Qué bello escrito, es como si dibujara detalladamente en mi mente la historia. El mensaje es claro ejemplo de amor más allá de estereotipos y convenciones, lo descrito como autorretrato dice mucho de su persona, agradable y sincera, sabe sentir la vida. La descripción del caballero, es seria cual hermetismo y anticuez que solía proceder. Creo halló complemento, sea real o no es muy embelecedor. Disfruté la lectura, gracias por compartir.

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