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PREÁMBULO PARA EL SILENCIO

José Omar Parodi

 

Las palabras hasta ahora dichas

hablan de lo poco que conozco de mí

de lo que he escuchado por ahí

de los cuentos con que hacen la realidad.

 

La caverna de mi conciencia

divaga entre las certezas de lo absurdo

como un viaje al destierro

con un ancla atada al cuello.

 

Me detengo a mirar los autos que pasan

espero una luz al final de la avenida

todo ha de estar dentro de mí

he de buscarlo por fuera de mi existencia.

 

Soy la historia que otros construyeron,

la invención descabellada de lo que entiendo por razón

aun así con esa propiedad

las razones que me mantienen vivo

son ahora las circunstancias que me harán huir.

 

Espero que las palabras hasta ahora dichas

hablen mucho más de mí

y no solo de lo que manifiestan

sino también de la realidad

de la que están hechos todos los cuentos.

 

 

Existencia

Mi existencia

se desgarra en jirones

para hacer con retazos

lo que me queda de humanidad.

 

Mis recuerdos

se deshacen por cucharadas

para hacer con buchados

lo que me queda de identidad.

 

Mis mentiras

se esparcen a carcajadas

para hacer con gruñidos

lo que me queda de felicidad.

 

Mis pasiones

se ocultan por manojos

para hacer con silencios

lo que me queda de serenidad.

 

Mis tareas

se acumulan por contenedores

para hacer con bostezos

lo que me queda de responsabilidad.

 

Mis metas

se logran por milímetros

para hacer con kilómetros

lo que me queda de idoneidad.

 

Mis ideas

se fijan a ladrillos

para hacer con adobe

lo que me queda de racionalidad.

 

Mi futuro

se acumula por generaciones

para hacer con momentos

lo que me queda de eternidad.

 

Mis esperanzas

se cuelgan a escaparatazos

para buscar con pesimismo

lo que me queda o lo que me ha de quedar.

 

 

Preámbulo para el silencio

Desde el silencio de los que aún no nacen

se escuchan las voces de los que ya nacieron

para decir las palabras de los que ya no están.

 

Son ecos de gargantas profundas que describen

lo que hombre alguno ha pronunciado

son misterios de cañones antiguos que solo repiten

lo que otros ya dijeron pero que no pudieron continuar.

 

Pero persisten en su causa aunque solo sean ventrílocuos

que se les escucha de vez en cuando en una ecografía

en un hablar consigo mismo, en un encuentro con su yo.

 

Siguen siendo ondas en el agua y nadie sabe quién arrojó la piedra

solo vemos cómo se toman el abrevadero,

cómo lo invaden de orilla a orilla,

cómo sucumben ante el musgo y las algas;

igual que las bacterias ante los hongos

son palabras que se pierden en el papel,

igual que si se hundieran en el fondo de la charca.

Aun así prosigue el silencio de los que ya no están

y solo se escuchan las voces de los que ya nacieron

con palabras que entienden otra vez los que no han nacido.

 

Y la perseverancia más rancia que todos los días describe el camino

que debieran tomar las personas, aunque son como cables telefónicos

los usamos con todos y con nadie,

de aquel lado siempre está el que pretende ser

no el que quiere decir, romper el silencio y celebrar sus primeras palabras.

 

Se resquebraja el silencio como los hielos perpetuos en su propia negación

pero no hay lugar para esas palabras, no existe micrófono alguno

solo una leve oportunidad, otro silencio más… papel y lápiz.

 

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