REVELACIONES EN VOZ BAJA

Gloria Judith López

 

ENTRE MI MADRE Y MI ESCUELA

Maestra mía,
mi primer impulso vital
que abrió las ventanas a mi hoy.
Me condujiste con tu alma franca
y tus mágicos dedos
por laberintos de sílabas,
trazos y dibujos.

Me enseñaste a sumar alegrías
y a restar sinsabores;
y, ¿quién lo creyera?,
los milenarios granos de maíz,
compañeros de sus hermanos fríjoles,
acostados en la hoja de papel,
esclarecían los problemas
de la «matemática pura de mi niñez».

La fragancia de la cocina materna
se adhería a «Nacho lee»:
«Mi mamá me ama.
Mi mamá me mima.
Amo a mi mamá».

Leer y escribir eran mi moda…,
mi exquisita diversión.

Maestra mía,
tablero de frondosa naturaleza,
lenguaje de sabia tiza;
imagen de imperecederos cuadernos
acicalados con «papel regalo»;
aún te sueño
en mi sacapuntas de manivela.
Cantera de lecciones
hacia lo desconocido,
fuente de mi energía.
Mis ligeros pies te encuentran
junto con tus otros pupilos
extrayendo de las bolsas íntimas
las fábulas futuristas;
ya te queríamos llegar
con ávidos ojos
y acelerados balbuceos.

Maestra mía,
puntual por sobre la lluvia
en torrentes
o bajo la agobiante canícula.

Maestra mía,
mis virginales dedos
y mi leal blancura
se dejaron llevar
por tus manos
para navegar por el renglón
que enderezaste para siempre
en mi memoria.

Maestra mía, finalmente:
mis inflamados ojos
resisten en su brillo,
aunque lamentan la pérdida
de tu aleccionador aroma
de rosas y claveles.

¡Oh, tú!
¡Oh, campo!
¡Sustentos de mi canto!

 

PREPARANDO UN CAMINO

Cuando en tus ojos me miro,

se refleja en mí tu alma

y los poemas se vienen

hechos de armonía y calma.

 

Cuando tus labios se incendian

con la llama de pasión,

los suspiros del jardín

en murmullos son canción.

 

Cuando el corazón es color poesía,

no entran los sinsabores

ni languidecen sus aposentos

y el amor alegra las venas con su energía.

 

Cuando de lienzo es la piel,

la vida se hace un pincel;

traza alborozo…, penar…,

dulces huellas… y de hiel.

 

Cuando de la noche, presos,

somos figuras de letras,

entre lluvia de palabras

calienta el amor los besos.

 

 

RESONANCIA DE LA CREACIÓN 2

Escribir es el viaje hacia el rescate del alma,

para que el mundo se redescubra en ti,

para que las atrocidades no exhiban su impunidad…

Las letras extienden la bondad como generosos brazos

adentrándose en el laberinto de los corazones

en búsqueda de la auténtica morada de la razón del ser.

 

Es detener la caída para entretejer ilusiones,

perseguir esperanzas tras los horizontes,

hacer propias las angustias y pesares de las lunas

y enlazar estrellas procreadoras de luces.

 

Escribes para desplegar las cortinas del pasado.

Escribes para enderezar las alas del futuro.

Escribes para sacudirte del peso del presente.

Escribiendo, derrotas las heridas que amenazaban incurables,

las que, aún desde el inconsciente, sangran poesía.

 

Con tu pluma te aposentas en un mundo ideal,

te rehabilitas sobre las ruinas.

Tras las sílabas se levantan ostentosos paraísos

y se suicidan sueños en impensados infiernos.

 

Se puede ser dulce o como hiel.

En pocas líneas se invita a vivir,

en pocas líneas se incita a morir.

 

La palabra escrita, hablada, tallada,

pulida, pintada… en todas sus formas;

y con el lenguaje de señas, de gestos, de miradas.

La que no se dice, la que se grita,

la que se ahoga en llanto,

la que se pierde en risas,

la que sin tocarte, te estremece,

la que te deslumbra en fantasía,

la que destruye tus castillos,

la que promueve guerras,

la que germina hacia la paz…

 

La palabra de todos y de nadie;

a veces hace eco, otras veces,

a voz callada, explota dentro

y te corroe el pecho.

 

 

REVELACIÓN EN VOZ BAJA

 

La noche monologa con su soledad,

una perdida luciérnaga trata de encontrarse,

ni el viento silba sus quejas,

la luna bajó los párpados.

Los cuerpos celestes se empecinan en su clandestinidad

y son renuentes a confesar sus temores.

 

Resisto esta intemperie,

descalza y sin asidero.

Mi fortaleza se erigió en arena movediza;

desaparece mi última defensa

hasta estrellarse en añicos

contra mi total desamparo.

 

Me dejan los nervios

al perderte a ti;

tan solo me adulan las míseras sombras,

amigas de baches e insensateces,

y vagos paisajes me anestesian… toda.

 

Eres el extracto para pervivir,

caudal de energía sin puertos ni vueltas…

Tu inapagable eco y risueño semblante

me libran del antro de la oscuridad.

 

¡Acógeme en tus dominios!

Quiero acostumbrarme ya

a tu sembradío de serenidad…

Edén como el tuyo

con verdes y fucsias,

blancos y naranjas,

violetas y azules…,

¡en ninguna parte del planeta habrá!

 

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3 comentarios en «Revelaciones en voz baja»

  1. Roberto Enríquez Izquierdo

    Gloria Judith, tus versos son hermosos y la estructura del poema increíble. Me identifiqué con el poema: «Entre mi Madre y mi Escuela». Se siente la fuerza musical entre sus versos y se deslizan rítmicamente las palabras. Felicitaciones y gracias por permitir leer tu propuesta lírica.

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