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Relato

Embeleco

Fui a buscarla y la usaré en un texto que alude a nuestros primeros tiempos donde los juguetes ordinarios, pero caros, eran un capricho y la abuela decía que eran solo un embeleco.

Cena de Navidad

Poco importa una lengua quemada frente a ese desfile de viandas coloridas perfumadas por las especias que mi abuela elige para seguir al pie de la letra la receta transmitida, celosamente, de generación en generación.

Marchanta

Han pasado muchas lluvias desde que tu familia abastece los mercados de Ichitki, desde que llegaron los alijuna provenientes del otro lado de los dominios de Palaa para quedarse a vivir en estas sabanas.

Exilio y cuarentena

Él seguía ojeando las páginas de un viejo libro, creo el Manto Rojo, de un tal Nino Amadori, no podía precisarlo pues cierto resquemor me impedía acercarme. La palabra contagio había adquirido unas dimensiones asombrosas que se medían en el aislamiento o el distanciamiento.

Resuelto

De aquel hombre que inconsciente había ingresado poco se sabía, apenas lo que los ojos dejaban ver a simple vista: de mediana edad, de aspecto áspero y descuidado, con los cabellos alborotados y húmedos. Dos oficiales, Campos y Rodríguez habían llegado al hospital central a escasos minutos del ingreso del NN.

Cuando la corriente se desborda

Mis emociones hoy amanecieron en la superficie. La alegría de verlo mejor contrasta con un sentimiento desierto, inclemente, punzante. Él hilvana bien los pensamientos, bueno, dos o tres, porque al cuarto me sorprende con una pregunta o comentario salidos de sus fantasmas que lo visitan a diario en su lecho…

Manicomio tierra de Colón

En este lugar lleno de pensamientos coherentes y lógicos, pero considerados locos porque la locura es razonable, ando ingiriendo pastillas para calmar mi ansiedad y depresión.

Las ovejas mienten

Después de trabajar en una oficina en la ciudad por muchos años, hoy me encuentro cuidando diez gallinas, dos pollos, dos ovejas, una yegua y seis gatos.