LA FURIA DEL VIENTO

Marianné Rivera

El frío de invierno cala hasta los huesos. Preparo una taza de capuchino caliente para elevar la temperatura de mi cuerpo. El murmullo del viento se escucha a través de la ventana, que soporta las intensas envestidas que la hacen temblar. Tomo la taza entre mis manos, me dirijo al estudio, abro la computadora y coloco la bebida a mi derecha. Intento concentrarme, escribir algo hermoso acerca de la Navidad, el Año Nuevo o el día de Reyes, pero las palabras huyen, escondiéndose entre los sentimientos confusos y las ideas alborotadas que son provocadas por la incertidumbre que nos rodea. El viento arrecia, ahora es la puerta la que intenta con todas sus fuerzas contener la furia del aire que la sacude con rabia. Cierro los ojos, tomo un sorbo de café, y me asalta una duda. ¿Acaso es el viento el autor de tremendo enojo o solo es el encargado de recoger las voces desesperadas de aquellas almas desconsoladas que han perdido la batalla contra el enemigo invisible que corre por el cuerpo y ataca sin piedad el órgano vital que permite respirar? Lanzo un suspiro, intento sacar estas emociones de melancolía que me invaden, inhalo profundo y solo puedo percibir en el aire el olor a muerte y la tortura que trae consigo.

En su viaje, alrededor del mundo, el viento ha arrastrado la tristeza y desconsuelo que se percibe en las calles y hospitales; siendo lo que ahora miro a mi alrededor. Los lamentos y sollozos invaden el espacio. Ahora comprendo la furia del viento, ha sido elegido para intentar limpiar y desaparecer la desazón de la humanidad, sin embargo, sus esfuerzos parecen inútiles. La cálida luz que antes acompañaba las fiestas decembrinas ha sido envuelta por la oscuridad encargada de destruir la esperanza y el ánimo de los enfermos, acompañados y atendidos por el batallón de héroes de batas blancas, luchando por salvarles la vida a cada instante, a costa de su propia seguridad.

El viento mira impotente la desilusión que embarga a los soldados que intentan controlar el mal, comprende perfectamente el dolor y la angustia al percatarse del número tan alto de personas que se exponen y arriesgan a los suyos al contagio aumentando cada vez el ingreso a hospitales. Han sido diez meses de arduo trabajo y sus esfuerzos han sido rebasados por la inconciencia de los seres, aun así, siguen en la lucha constante, que junto con el viento intentan salvaguardar la vida de la humanidad y de aquellos que enfrentan la batalla.

Después de esta reflexión, comprendo por qué mi cabeza no logra conectarse con mis sentimientos y encontrar palabras hermosas describan lo que estas fechas especiales significan. En este 2020-21 los villancicos se acompañan con las sirenas de las ambulancias y, el sonido de las campanas, antes alegres, ahora recuerdan el luto de las familias.

Todo ha cambiado, pero, hay un grupo de personas que quieren terminar con esta pandemia; se han dado a la tarea de conocer, buscar y crear la vacuna que ayudará a atacar y controlar el virus que ha transformado nuestra realidad.

Es importante recordar que a pesar de que la vacuna ya existe, la pandemia sigue. ¡No bajes la guardia! ¡Cuídate y cuida a los que amas! La salud, es el mejor regalo que puedes obsequiar en cualquier fecha especial y el único deseo que vale la pena pedir.

Sigue las recomendaciones de las autoridades y aportemos nuestro granito de arena. Entre todos podemos hacer frente al enemigo invisible, siendo colaborativos con nuestros héroes de batas blancas y con al viento, para que, la furia y el dolor desaparezcan, la salud emerja y pronto volvamos todos a abrazarnos fuertemente y con mucho amor.

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8 comentarios en «La furia del viento»

  1. Marianné la nostalgia de mirar a tras y ver como se transforman las campanas navideñas en sonidos fúnebres hace que hasta el viento pueda envolver los quejidos incesantes de quienes se han marchado sin poder decir adiós…
    Felicitaciones , buen escrito.

      1. Nilsa hermosa!! Muchas gracias por tus comentarios, Quisiera cerrar los ojos y escribir algo hermoso, pero la realidad no se puede negar. Te envío un fuerte abrazo con mucho cariño!! Bendiciones!!

    1. MARIANNÉ RIVERA muy reflexiva tu narrativa reflejando la crítica situación actual que esta necesitando como principal elemento ponerle más corazón a nuestros actos para blindarnos con amor y conciencia de este flagelo mortal. Felicitaciones por abordar este tema de una perspectiva diferente, gracias y un fuerte abrazo.

      1. mi querido Charly!! agradezco infinitamente tu comentario!! Muchas gracias por tus hermosas palabras, siempre son un aliciente para continuar!! Te mando un mega abrazo con mucho cariño!! Bendiciones!!

    2. Rodolfo Rivera López

      Tal vez la naturaleza aprendió que sólo un virus puede acabar con otro virus y eso intenta hacer. Tienes razón en que tenemos que cuidarnos, pero no sólo eso, a veces nos vemos como víctimas cuando en realidad somos victimarios. Lo que nos queda es ver qué nos ha traído hasta aquí y cómo podemos cambiarnos para mejorar, no el «status quo» que seguimos sin pensar sino el dejar de lastimar tanto a la naturaleza. Alguna vez leí un cuento que decía que los dioses nos dieron la inteligencia para poder cuidar de todos los seres que no la tienen, la realidad es que hay tantas personas inteligentes que no usan su inteligencia que da miedo. Si seguimos así, pronto estaremos extintos.

      Por otro lado, Ehecatl, el señor de los vientos, nos da movimiento y el movimiento es libertad, así que nos da una buena vida. Sí, a veces se enoja como cualquiera, pero eso no resta su importancia. Hay que soportar un poco más su ira, porque está equilibrando todo lo que nosotros destruimos.

      Felicidades por tus letras, las he disfrutado mucho y como puedes ver, me has hecho pensar mucho.

    3. Rodolfo Rivera, muchas gracias por tus palabras, significan mucho para mí!! éstas solo son un intento para crear un poquito de conciencia en las personas que nos rodean, a veces resulta difícil comprender como el ser humano, dotado de «inteligencia» no sea capaz de protegerse a si mismo y a su propia descendencia. Ojalá estas letras sirvan para reflexionar y empezar a cuidarnos y cuidar a nuestra madre tierra. Muchas gracias por tu comentario, te envío un mega abrazo con mucho cariño manito!! gracias por leer mi escrito!!

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