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- Javier Quiñonez Quiroz

(Curumaní, Colombia) Estudió Filosofía y Letras y Maestría en Filosofía en la Universidad de La Salle. Actualmente es docente de Filosofía en un colegio distrital. Se define como costeño por fortuna, poeta por esencia, filósofo por convicción, maestro por vocación y mamador de gallo por naturaleza. Miembro del colectivo bbc y publicó en el 2019 el libro de poesía Cuatro voces un canto en coautoría.

Las llamas del infierno

Ella sintió que el universo se caía; el alma le temblaba, los huesos oraban; el infierno se diluía en cada estertor de los movimientos, entre rápidos y lentos.

Silenciados

Balas que silencian pensamientos fértiles, llanto que mata la risa perdida de la realidad, ilusiones que vagan entre murales y grafitis ideas que seguro no nacerán por miedo a morir, a caer tiradas como excremento humano sin poder decir lo que piensan callando al asesino de su propio ser.

A tarde ser

Las horas se me escapan de los dedos y se pierden entre los escombros del tiempo, ¿y tú qué haces? quizás lo mismo de siempre, correr con la brisa, jugar con el sol en las tardes brumosas, sonreír en la noche, desnudar tu cuerpo al rocío de la ducha, impregnar tu olor en la toallita blanca,dejar en el espejo
un recuerdo lívido de tu piel desnuda.

La extraña

Abelardo era un muchacho delgado, con acento tolimense, hijo de don Humberto que se dedicaba al cultivo de sorgo y algodón, andaba siempre en una bicicleta, a veces participaba corriendo alguna carrera ciclística.

Poemas ociosos

He decidido ser como el árbol a la orilla del camino, no invitaré ni estaré atento a nadie pero, quien llegue a mi sombra, será acogido.

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