Los pobres somos más
El débil fuerte hace fuerte al poderoso y este se convierte en vil verdugo, extraña forma de pagar un voto, quien da el poder es quien recibe el yugo. Los reyes ya no existen, es absurdo que un hombre se crea dios, es oprobioso…
El débil fuerte hace fuerte al poderoso y este se convierte en vil verdugo, extraña forma de pagar un voto, quien da el poder es quien recibe el yugo. Los reyes ya no existen, es absurdo que un hombre se crea dios, es oprobioso…
Él sabía que en la ciudad de Dunaria había poco oficio para un hombre de treinta y cinco y sin ninguna profesión. Su vida de poeta era una sinfonía de golpes en el áspero murmullo de la rutina. En esta ciudad, perdida en el desierto, se encontraba lejos de todo, incluso de sí mismo.
Sombras inertes en proceso de ebullición, sombras inertes en camino de hervor, sombras inertes en sospecha de eclosión…
Es que tu belleza es altamente incomparable e inigualable; salvaje como la tierra natal de mis padres,
Deliciosa como el vino de las uvas
De exquisita fragancia como el lirio de los campos;
Los caminos se tiñen de sangre, los horrores a las madres no subyugan, y junto con su hijo se inmolan, para que su nación resurja….
Las manzanas de la Madre Tierra se esconderán, todas las buenas obras se contarán una y otra vez, habrá una cura para miles de miserables, los ramos de luz fluirán desde el columpio saliendo de la profunda oscuridad…
es odioso y una tortura desearte.
Para decírtelo hago este verso porque anhelo desesperadamente amarte, darte un profundo beso
con inmensas ganas de a mi lado siempre tenerte,
Alborotado tu pelo negro sobre tu férreo pecho, punto oscuro que divide tu línea hendida donde mi torrente reposa como corrientes de aguas de manantial, la dulzura de tus labios fresas cosechadas bajo un tenue lloviznar.
Te amo yo a ti como el mar al viento.
Como el corazón al buen sentimiento. Te amo yo a ti como el sol que llega y muere por fin
en la luna llena. Como nunca a nadie, te amo yo a ti.
Extasiado contemplé sus fotografías, una a una, hasta quedar fijo, embelesado, en la que el cabello cubriendo su busto, con fuerza, mire sus retadores y tiernos ojos…