Justicia y verdad
Ellos decidieron para hablar los intrépidos con lenguas de verdad,
tal vez todos nos daríamos cuenta
que en otros lugares deberíamos vivir y no sin justicia y verdad
para sobrevivir.
Ellos decidieron para hablar los intrépidos con lenguas de verdad,
tal vez todos nos daríamos cuenta
que en otros lugares deberíamos vivir y no sin justicia y verdad
para sobrevivir.
Por primera ocasión dejo que veas y sientas mi tristeza, estoy tan cerca de la imperfección que se notan las ansias de tenerte bien cerca para caer desfallecido en tu ternura…
Tras la puerta escuché, la queja a tu creador, le reclamabas, no sé que cosa, como si ya no pudieras llevar el timón. Pedía unos zapatitos nuevos,
Para caminar mejor, llorabas impaciente corazón, como si quisieras robarle la esperanza al tiempo.
Mi padre compró una enorme casa antigua sobre la calle principal. Era una casa de las de antes, de adobe con techo de tejas rojas a dos aguas y un corredor con varios cuartos de tejamanil a los lados. Un gran patio destacaba al centro lleno de grandes hojas verdes de las llamadas “orejas de elefante”, azucenas rojas y hierbas aromáticas…
Mi hai dato l’anima, mi hai fatto risorgere con il tuo sguardo, la tua statura come se li avessi ereditati dalla gloria di Bisanzio quando Angelos e Comnene prendevano le redini…
Con la bandera de la libertad negada, los ojos de los niños saludan las tinieblas y se secan las heridas. En las mezcla de tierras y de historias sufridas, crecen semillas de odio. Se oyen estruendos y la franja de vida es reducida a sepulcro lleno de lúcida desesperación.
Aprender a reconocerse con los ojos cerrados trazando con los dedos la senda de una verdad que se asemeja a las calles tibias de sol si aún apoyase las manos en tu pecho sentiría como el cielo pronuncia el infinito…
Así es difícil ser uno mismo, duele volver a la natural sonrisa, y si por escasos minutos del tiempo logro respirar sin agonía, es un gran avance…
Ansioso por verte, hermosa mía, su luz entra por la ventana de tu alcoba y con sus rayos de alborada acaricia tu faz; y al verte, se alegra la mañana
para que el sinsonte, maestro cantor…
Las palabras que, de tu boca salen exaltadas, a mi corazón lo llevan, a un maratón de amor sin pausa. Tu dulce aliento, es agua de vida para mi alma, que solo con sentirlo, baila.