Sé la hoja que baila
Cada hoja que cae se convierte en abono para una nueva vida. Sé la hoja que baila, en cada estación.
Cada hoja que cae se convierte en abono para una nueva vida. Sé la hoja que baila, en cada estación.
Si está en ti puedes oírlo, sentirlo en cada frase, en cada canción, como un poema, está en tu corazón, en cada uno de tus pensamientos, en tu meditación…
La tarde mostró algunos cambios atmosféricos. Un afanoso aguacero se había precipitado sobre ella. Aunque el sol y la lluvia consumían la ciudad, me sobrepuse.
Me pierdo en el azul de la laguna
y en la calma de la humanidad, que en verano reencuentra finalmente, el momento de vivir.
En su ventana galopeaba el resplandor de la aurora; abrió los ojos la dama, con actitud desafiante. Se levantó de la cama, estiró todo su cuerpo y se posó frente al espejo.
Sales aún borracho y cruzas la acera dando vueltas y vueltas anhelando un segundo de descanso, las semanas pasadas has estado roto de día y noche te has fundido con todos los vicios y sigues atado a la tierra,
ya no eres humo…
Protesto en mi equilibrio Protesto con música de Silvio Rodríguez, pensando, qué será de mí mañana.
Protesto por lo que fui incapaz de hacer ayer. Protesto por la incertidumbre del amanecer.
Dice que estaba a punto de casarse y en la víspera de su boda un hombre sucio y harapiento tocó a la puerta preguntando por ella.
Su sarcástico llanto congela la lúgubre penumbra, y despertó empapado, dudando del encuentro,
Destrozos entre el tiempo místico y banal.
Protejo a los vivos matando otros seres vivos. Son ellos quienes me dicen quien es bueno y quien es malo, quien tiene que vivir y a quien morir.