El último kusina
El origen de la desgracia para la gente tuya fue el hecho de que el ganado muerto era de nosotros, los pastores. Vivíamos en las sabanas y considerábamos a estos animales como moneda en nuestra economía.
El origen de la desgracia para la gente tuya fue el hecho de que el ganado muerto era de nosotros, los pastores. Vivíamos en las sabanas y considerábamos a estos animales como moneda en nuestra economía.
La afinidad nace del alma, no hay porque rogar amor, vivenciar los recuerdos, lágrimas tras un despertar señalan en mi mente bajo el sol saliente una gran reflexión.
Cadenas no deseadas me hacen prisionera. Cadenas apretadas Impiden mi grito de libertad, presionan mi sufrimiento. Cadenas sin amor, efímeras, me consuelan.
Eres el agua divina que necesito beber de tu fuente cristalina para poder renacer como lo hace el ave fénix hermosísima mujer… Dime lo que puedo hacer para poderte tener.
Un buen día de mayo te agrupaste en bandada con un centenar de tus parientes, dispuesto a iniciar una travesía migratoria hasta las lejanas tierras suramericanas cumpliendo el pagamento que te ordena tu genoma.
Yo te esperaba contenta, en una cama muy blanca, al sonido de la noche, se unían nuestras palabras.
Tus frases cual terciopelo, me dejaban extasiada, y todo el mundo no existía…
No contengas tu enérgico caudal, desnuda al viento tus pensamientos, en el cielo traza los movimientos como un torrent brillo a raudal.
Su cadera se movía al ritmo de la escoba y juntas seguían las notas de una pegajosa melodía. Su garganta arrojaba un canto sabroso que afirmaba sus raíces.
Tu legado quedó para orgullo de tu patria, atada a tu prisión no necesitaste pies, tenías alas para volar.
No hay sapos en las ventanas y no lo digo porque quiera un cuento de hadas solo que no se me ha caído ninguna pestaña. Supongo que no hay mucho que decir, tu mar de mensajes me deja vivir.