Río abajo
Levanta un poco su cabeza el resto de su cuerpo todavía cubierto por las aguas siente el frío lacerándole inclemente.
Levanta un poco su cabeza el resto de su cuerpo todavía cubierto por las aguas siente el frío lacerándole inclemente.
Estoy entre playa y el desierto, como un gran faro me iluminaste, parece que esto no fuera cierto.
Era un juego inteligente entre tangibilidad e intangibilidad, proyecciones y vacíos que te daban una graciosa y placentera noción de espacialidad.
No es nostalgia de lugares tampoco la necesidad de los labios es solo aquello que alcanza para traer del sol
una mirada plena de luz un abandono de mis manos entre las tuyas.
A medida que me iba acercando más al auxilio de ella, la niebla iba penetrando mis poros, el dolor era insoportable, sentía como mis oídos no podían soportar el ruido…
Yo nací para, en cada amanecer, elevarme con el sol, dispuesta a dar mi vida, tan solo por una razón, agradarle a mi creador, con toda mi alma, mente, fuerza y corazón.
Amo su silueta, aunque para muchos no sea perfecta, yo la veo con ojos de amor, y mi corazón no se equivoca que ella es la correcta.
Mientras el mundo se persigue en los pensamientos, en esta noche que dará paso a otro día en el espacio infinito de las mil preguntas humanas, miserables y sin respuesta,
encontraré en nuestro silencio la certeza de amarte.
Fue ella -gritaron- con su maldad… Quemada en la Piazza Castello tras una oración en latín que pocos entendieron.
No más guerras, ni odios ni rencor.
No más niños en las calles presos del miedo, del hambre y el frío. No más mujeres maltratadas, no más héroes mutilados.