Otoño otra vez

Te doy mi olor vestido solo de un verso de amor. Café tostado sentimiento de otoño de dulce primavera quien ahora descansa de nuevo esperarte un día en el florecimiento del amor.

Lardus (criatura amorfa)

El gato de Esteban no podía leer mis movimientos, ni mucho menos yo, lograba descifrar sus aullidos o sus gestos; los peces de Coran, ni que decir, solo ojos en medio de colores abigarrados.

Llanto de amor

Cerca a los morichales del infinito llano, se agitaron los pechos en pasiones secretas. Con besos y susurros al canto de jilgueros,
bebimos nuestro amor embriagador y tierno.

Abrigo de Soledad

Silencios como estos son como las hormigas inquietas pero calladas, como gatos en madrugada, como días sin claridad.

Lluvia

Al llegar a la estación de gasolina, justo al lado del paradero de las busetas Águila, un hombre de unos sesenta y pico de años, con la cara roja y arrugada, de escasos cabellos plateados y prominentes entradas…

Sobre esta tierra llamada Palestina

Pediste paz y voz para los que no tenían fuerzas para expresarse podrían haberte quitado el cuaderno, haberte atado de pies y manos pero nunca hubieras dejado de contar la eternidad del higo chumbo…

La hipótesis de ti

Queda de aquellos días un vertedero de promesas, una recogida selectiva de palabras, envases desechables devuelto. En fila para la incineradora,
reconozco las iniciales de tu nombre.

Donde no estamos

No debo enumerar las veces que hiciste tal o cual cosa conmigo ni meter el dedo en la llaga. Solo debo hacer las mismas cosas, sola. Entonces voy al balancín y tú no estás para elevarme; luego voy a la mesa a jugar cartas y no es divertido…