El Cotorrón que vuela en el cielo de los recuerdos
Los minutos pasaban y se percibía la tensión. «Son las cinco horas con treinta y cinco minutos», expresaba el locutor de Radio Maracaibo…
Los minutos pasaban y se percibía la tensión. «Son las cinco horas con treinta y cinco minutos», expresaba el locutor de Radio Maracaibo…
Para los testigos y el acusado que serían llamados al estrado, así como para los asistentes, el tener que comparecer en este juicio…
Hagamos de nuestros cuerpos un nido, con galas de un romance en terciopelo, donde no persistan los muslos del olvido. ¡Acércate!, a mí, vivamos nuestro cielo.
Despiertan los atribulados sauces,
los nidos cantan sin cesar, las madrigueras retornan de su somnolencia, viento y árboles exhiben su ecológica poesía…
Su rostro, que se había vuelto severo y enjuto, se encendía y apagaba al compás del titilar parsimonioso de los bombillitos de colores que afloraban del árbol de navidad apostado en un rincón de la sala.
La muerte es caprichosa y se parqueó a esperarlo en Mariangola. La fiebre alta a consecuencia del paludismo, lo obligó a detenerse allí, con recua de mulas, contratadas apenas desembarcó en Cartagena,
Me faltan tus manos que ansiosas,
me exploraban siempre hacia el sur.
Existen premios y concursos desde los más remotos tiempos, y quizá la existencia de los mismos haya sido el motivo principal de la creación de muchos de los libros…
El asombro de la piedra escribe sobre las ancas del tiempo graba los andares y saberes del ayer.
Ante su mirada inocente, presos de un mundo oscuro, explotados sin razón alguna, una franela en sus manos, unos dulces tal vez, con el ánimo de vender…