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Perfume de rosas

¡Sabe Dios, a cuantos ha enfermado! en su curso vial improvisado, ya que muchos lo han bebido y respira.

El médico

El Cacique, un médico amigo de la casa, al compás de música vallenata y bajo la sombra de un frondoso almendro siempre me dejaba perplejo por la extraña forma de expresarse.

El pajarillo negro

Presientes y husmeas que aún no se ha ido, hueles la carroña de lo que no olvido. Mi pena eres tú, negro pajarillo…

Perfume de azucena

¿Dónde no existe un andén cómo es posible que haya en nuestra ciudad amada una señal de parada, y de abordaje también?

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