¿Dónde estás?
Deseo tenerte cerca para quitar los pétalos que te cubren, apreciar tus curvas bañadas de lluvia, reconocer cada contorno de tu silueta para demarcar la ruta del placer, explorar tus dos montañas gemelas tan suaves como el terciopelo…
Deseo tenerte cerca para quitar los pétalos que te cubren, apreciar tus curvas bañadas de lluvia, reconocer cada contorno de tu silueta para demarcar la ruta del placer, explorar tus dos montañas gemelas tan suaves como el terciopelo…
Entre canturreos y maldiciones caminaron durante más de media hora entre Fonseca y Distracción. Tras ellos y sin que pudieran verla caminaba una mujer huesuda semicubriendo el rosto con una capucha y empuñando con su mano izquierda una guadaña.
La palabra toca traspasa y hace la primavera cuando las flores
bruma que ara sin surcos y cae en la lluvia que se repite…
El aroma a olvido cubre de moho la mitad de las paredes y se alza hacia el techo. En mi cuerpo ya se nota y no hay remedio. Destapando la tetera salió de golpe, quemando mi rostro, como veneno.
y se adhirió a las tazas y a los cubiertos.
A esa mujer le dedico mis poemas, mi tiempo, mis mejores momentos y hasta mi vida entera,
todo lo que puedo ser, es por ella,
a esa mujer le pertenecen desde mis sueños hasta mis suspiros…
Todavía me duelen las costillas al recordar el porrazo salvaje y los gritos lastimeros causados por el aterrizaje forzoso, inesperado y abrupto el día en que caí de unas de sus elevadas ramas.
Los asesinos tienen un rostro, una mueca, unas manos diestras para acertar los golpes y para afilar los instrumentos del dolor; unos pies grandes para punzar costillas,
y tendrán un alma negra…
¡Abre los ojos! El universo acompaña cada ser en unidad indisoluble incluso los mangos levantan soberanos su sombra
para salvarnos del amor y enraizar el estío.
Se detuvo en su infancia triste y solitaria. Se visualizó hamacándose en la rueda que su padre le había instalado en el árbol del patio de la casa.
Sueño ser un violonchelo que lo tomas entre tus piernas para tocar tu canción preferida buscando el desahogo a causa de una traición,
y siento… Siento la lujuria de tus manos sobre mis costillas, cual cuerdas melodiosas en el frenesí del dolor.