Rayito de luna
Rayito de Luna convertido en mujer. La noche alza su telón negro; tú lo recoges en tus ojos.
Hermosa, encantadora. Tu risa, enamora al mundo.
Rayito de Luna convertido en mujer. La noche alza su telón negro; tú lo recoges en tus ojos.
Hermosa, encantadora. Tu risa, enamora al mundo.
Hay noches… Oscuras de búho y luciérnaga, de arrullo de ramas
al soplar el viento, noches aromadas de sueño y silencio,
en que quieto el mundo
se escuchan los montes.
Recuerdo que era una tarde despejada con un sol de principio de abril, de brisa seca y recatada, más bien débil, dudosa, temerosa…
Estar en ti, en el remanso de tu espíritu ferviente, aspirar tu aroma, cuando tus embravecidas olas, lleguen extasiadas y serenas al puerto, en el álgido goce de mi mar abierto.
Soy sendero elemental en la pompa solitaria de la lápida olvidada piedra labrada a la medida de los pasos.
Cada habitante de este pueblo perdido entre el Cabo de la Vela y Rumichaca, allende de las fronteras pasando por la Sierra Nevada, los Montes de María…
El frío traspasa los huesos y la lluvia en las ventanas. La noche que es impiadosa me dice que quizá mañana.
Para hallarse a una le toca cerrar los ojos, mirarse hacia dentro, observar las huellas ponerle un gps a los cariños perdidos…
Cesó la música y nosotros continuamos bailando un poco más, siguiendo un par de compases de nuestro vals imaginario.
me atraen a ígneos fondos
y soy presa de sus fuegos;
abrasan mis ganas en magma con las tuyas, y en constante lumbre,
el universo se estremece ante el crepitar de poros…