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Vendrá tal como es

A la estancia del finado Aldemar ella entraba colgada de su mano. Él, ansioso se zambulliría en su pelo tupido de monte y de hiervas que ella también recogía para vender.

Me voy

agonizaba mi amor por ti. Duele, duele mucho pero me voy, renaceré mañana y nuevamente me acogerá la soledad la cual conozco a medias, pero ya no le temo.

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