Detrás de la cafetería
En ese momento, Jairo José se percató que venía hacia ellos un hombre como de su misma edad y su misma estatura…
En ese momento, Jairo José se percató que venía hacia ellos un hombre como de su misma edad y su misma estatura…
Se quedó a mi lado sesenta segundos que parecieron días, meses, años. En solo sesenta segundos creí conocerla más que a nadie.
Deseo tenerte cerca para quitar los pétalos que te cubren, apreciar tus curvas bañadas de lluvia…
En esos callejones corrimos tantos, siendo jóvenes Siempre llevábamos prisa, cada uno por razones distintas. Pero todos queríamos alcanzar el autobús, unos para ir a estudiar con la barriga vacía…
Ver tus ojos salir… encontrarse con los míos que ya habían alzado el vuelo. Y contonear las alas al ritmo vívido de nuestra libertad.
El rayo y el trueno se han confabulado, han hallado en la herida, la manifestación divina de la gran descarga. han caído, los he sentido juntos hundirse en mí.
Atendiendo al llamado, salió a medio trastabillar por la puerta del cuarto y procedió a sentarse en el comedor frente a un bollo de queso, de no menos, de una libra.
Te perdí en ella como quien pierde la infancia después del primer beso. En esta hora opaca
El correo de la noche trae noticias tuyas, noticias que llegan en las voces de mendigos…
Sé que tu primer suspiro se posa en mi pecho, y jugamos a amarnos aunque termine pronto el fuego, qué importa que la ceniza me consuma por dentro…
Cuerpo frágil de mujer desnudo te pareces a la pasión y al deseo incontenible…