El silencio que eligió
En las largas noches de patrullaje, descubrió su hambre por el Derecho. Recordaba aún aquel primer libro que abrió en una madrugada sin estrellas: las palabras le hablaron como lo hacen los muertos en los cuentos de Poe…
En las largas noches de patrullaje, descubrió su hambre por el Derecho. Recordaba aún aquel primer libro que abrió en una madrugada sin estrellas: las palabras le hablaron como lo hacen los muertos en los cuentos de Poe…
La niebla corona la montaña con su turbante y desciende sobre mi cuerpo como un traje de algodón, delicado y liviano.
En una reunión familiar con ocasión de una fiesta de fin de año, se trajo a colocación la condición humana de su abuelo materno, el cual conoció solo por referencia que era un hombre de buenos principios y de recto proceder…
Su figura quedó dibujada como un tatuaje perenne en un cuerpo nuevo, y mi cuerpo viejo ya lo ha desdibujado.
Mientras mi mano se mueve, siento el frío de la puna y el calor de las piedras; cada rayo que dibujo es un antepasado que se levanta.
El mundo empezó a dar vueltas y él aprovechó para requisar mis bolsillos. Encontró mi celular y una billetera vacía, la que arrojó al suelo. Enseguida conocí su voz de loco.
Desperté en el hospital; era una masa que reconocí mía, pero mi mente no estaba allí. Sentí pánico; miré las vendas, pero no hubo dolor… sólo vacío.
La historia no siempre se escribe con tinta, a veces se escribe con tierra húmeda, con el rastro invisible de una lombriz que danza bajo el peso del olvido.
Despertó sin reconocer la forma de la habitación. Las paredes parecían más altas de lo habitual, como si quisieran cerrarse sobre él. El aire se espesaba con cada respiración y el silencio, lejos de traer calma, retumbaba con una insistencia que lastimaba los oídos.
Los astros lo entrelazan con policromías de ensueño y la penumbra inquieta de colorido lo viste.