Entre risas y rituales
Así en México, entre sombras y colores, se teje la trama de eternos amores. El Día de Muertos, tradición sin par, donde la muerte es vida, y nunca dejará de brillar.
Así en México, entre sombras y colores, se teje la trama de eternos amores. El Día de Muertos, tradición sin par, donde la muerte es vida, y nunca dejará de brillar.
Y corríamos contra el viento, desobedeciendo al tiempo sin pensar en el después, el presente era lo nuestro. Días fríos y soleados, noches eternas de viento, nieve impoluta en la calle, nieve borrando el sendero, esperando la silueta, de quien prometió el regreso como potros desbocados a darnos amor y sosiego.
Julio la había conocido en un bar gay. Se consumieron con los ojos aquella noche de octubre. Llovía. Reconocieron, casi de inmediato, que se necesitaban.
El dolor que no se puede contener habla, cuenta de este mar que fue
un barco que se hundía, que lanzaba geografías, ovillándose en la abismada «pulcritud» de cuerpos mutilados.
Hay trenes que no van a ninguna parte, pero en ellos es posible encontrar el verdadero camino, almas, miradas que dicen todo,
conexiones que trascienden al tiempo, a los idiomas, y al espacio.
Lili mi amiga un año mayor que yo iba siempre a casa a ayudarme a cuidar a mi hermanita menor, tenía otra amada hermana, la del medio que en Venezuela estaba con mi abuela y poco venía a vernos, pero sabes que esa es otra historia.
La calle es un sitio solitario, no hay transeúntes, solo sombras que tropiezan entre sí.
Se paseaban sin compasión los ángeles negros, había un velorio donde pululaba el aroma a gladiolos y azucenas. Mirtha lloraba por su ser querido, su padre.
La historia rica, un legado ancestral,
de culturas antiguas, un tesoro sin igual. Mayas, aztecas, zapotecas y más civilizaciones, dejaron huella en estas tierras y naciones.
¿Qué esconden tus ojos?
¿Por qué los escondes?
Son como agua;
transmiten paz y dulzura, hay magia en ellos… Pueden dar una orden con tan solo un parpadear.