Hasta siempre y… cuídate
Cuídate de lo que comas, para que no encuentres en cada bocado el placer excelso de nuestros almuerzos nuestras cenas y nuestras sobremesas.
Cuídate de lo que comas, para que no encuentres en cada bocado el placer excelso de nuestros almuerzos nuestras cenas y nuestras sobremesas.
Una palabra, luego las olas de tristeza en un minuto se transforman en burbujas. Tu tímida sonrisa es un rayo de sol. que se abre paso entre las nubes.
Somos tan pocos los que superamos el mundo entero en esta enfermedad que nos avasalla y nos mata dentro.
Días transcurridos,
colocados uno sobre otro para formar ilusiones. La copa de mi alma llena con gotas de horas. Horas cargadas de alegrías, de llantos, de rencores.
Arde entre piedras proyectadas y entre cristales destruidos. Arde entre el grito de protesta y entre las palabras silenciadas.
La verdad es que el camión se parqueo frente a la plaza y dos fornidos ayudantes empezaron a bajar varios ataúdes y los fueron colocando en estricto orden en el atrio de la iglesia, los que habían madrugado se percataron de la extraña presencia…
Vieja muñeca de mis ayeres recuerdo inefable de una niñez aplazada. Tiene mi muñeca piel de porcelana su pelo liso de plástico esculpido y un bello vestido con ajustado corpiño perfección cubierta de polvo
olvido revolado en sus ojos.
A nadie en la familia agarró por sorpresa que nuestro padre tuviera una novia de tales características, dado que nunca le faltaron féminas a su lado a pesar de que ya sobrepasaba los cuarenta y que ser agraciado no era su mayor virtud
Esta vez fue un encuentro casual mientras paseaba en el malecón. Al verla de dicha saltó mi corazón que ante ella se emociona igual. Tendida bajo playeros parasoles, como la bella diosa Artemisa, ella recarga su alma con las brisas, los calores y las luces de arreboles.
Tráeme en un lienzo manchado el ocaso con el sonido de las hojas secas. Tráeme tus pasos movidos por el viento perfumado de primavera
y tráeme en una quimera los encuentros enrollados
en buena llama.