A cielo abierto
Allí, se funden dos cuerpos, al ritmo del susurro de wayra, el tornasol alado de las libélulas, los aquenios enredados en su pelo y el ronquear minino…
Allí, se funden dos cuerpos, al ritmo del susurro de wayra, el tornasol alado de las libélulas, los aquenios enredados en su pelo y el ronquear minino…
Ahora te vas Indiferente pero mañana, la montaña grabará tus ojos en las piedras que cubrirán el valle.
¿Puedes escucharme? Ahora soy yo quien te sonríe… en el autorretrato que te dejé en el dibujo que encontraste hoy. ¡Felicidades mamá!
DÍA LLUVIOSO Anyuris Bobadilla Me gustan los días lluviosos… Pero no los días lluviosos comunes en los que una nube pasajera deja caer una pizca de agua en la ciudad. Esos no. Me gustan los días donde la lluvia es capaz de opacar el sonido de los autos al pasar, y donde el agua termina y empieza un mar. Me gusta sentir la brisa congelada que opaca el calor del interminable verano en la zona costera, y el olor de las gotas al chocar con la arena. Y esa pereza. Esas ganas de quedarme en la… Leer más »Día lluvioso
Declinando hacia el poniente, y obstinado su majestad, riñe, contra su voluntad lo hala el ocaso inminente.
Lo que hace Papito está prohibido, pero eso no le quita el sueño, aunque si se lo quitara igual tendría que continuar haciéndolo, porque es lo único que le permite llevar un poco de comida a su casa cada día.
. Los pies intimaban en vano por anclarse en la arena, habidos, pero muy habidos por convertir los gimientes cuerpos en uno. Mientras, entre mugidos sordos, las gaviotas en el horizonte se perdieron.
Estoy pensando en mi dolor… nadie lo comparte conmigo. Y sobre mi alegría, no la comparto con transeúntes y escapa de mis dedos todo el tiempo.
Pasas la vida dibujando sonrisas
eres quien sin duda detiene cualquier autopista. Te quejas de cosas banales no imaginas el efecto de tus ojos cafés luchas por obresalir aunque siempre lo has hecho, solo debías confiar más en ti.
Dejo esta calle, me iré sorda, ya no molestaré más a la pelota que golpeaba mi ventana cuando jugaban los niños en la esquina desde hoy rebotará una y otra vez y no gruñiré mi fastidio…