Preámbulo para el silencio
Pero persisten en su causa aunque solo sean ventrílocuos que se les escucha de vez en cuando en una ecografía en un hablar consigo mismo, en un encuentro con su yo.
Pero persisten en su causa aunque solo sean ventrílocuos que se les escucha de vez en cuando en una ecografía en un hablar consigo mismo, en un encuentro con su yo.
Ya tiene de suyo la elegancia
y el regocijo del rocío
así como el sabor del polen
en su aureola alada.
Déjale tu experiencia a ella, ten cuidado de no perder su camino,
trabaja con el arte: puentes, estaciones de confianza, pausas de alegría, de aire fresco. Golpea suavemente su hombro. Estimula el bosque de sus recuerdos…
Ahora me pregunto: ¿Acaso nacimos para destruir, en lugar de construir, para odiar en lugar de amar, para lastimar en lugar de cuidar?
…y te volvés casi perdido, enlutado de rumores falsos, perseguido por la lejanía, el cambio desgarrante y te marchás de donde estás marchito machucado de tanta despedida…
Anhelo alimentar mis demencias. En tu cuerpo como trinchera, anhelo reposar mis penas.
Una noche, Dionicio llegó a su casa embriagado y lo primero que hizo fue prender su equipo de sonido y colocar, a todo volumen, su música.
La voz ha de ser transparente, semejante a la garúa cuando se ofrenda a la tierra y su aridez; y el oído, tan atento, lo mismo que una favila al primer soplo.
Tal vez te apiades si una canoa salva
la ola y regresas ansioso en el sonido justo de las mareas.
En la carrera de los temores he emprendido el salto inmortal, he llegado al mundo de las oncreciones de la imaginación es el lugar del Aleph, esfera minúscula esfera desesperante esfera total donde convergen todas las lenguas y la palabra se torna una sola …